miércoles, 27 de agosto de 2008

Adivina quién terminó usando las pantuflas rosadas que D. me regaló de cumpleaños para andar por mis aposentos como Pedro por su casa.

Y como siempre pasa cuando yo me meto en esos extraños territorios de las relaciones amorosas, siento que lo único que le falta a este blog para ser absolutamente romántico-vomitivo es que al entrar acá suene la marcha nupcial (muy Bridget, I know) y una fila de corazones rosados persiga al cursor.
Señordelsur me desea que ojalá P. me vuelva mierda, en el buen sentido de la palabra, y mi cabeza abre los ojos todos los días pidiendo cinco gramos de cordura para no empezar a suspirar cuando oigo canciones que me hacen recordarlo o para no mirar con cara de ternero degollado y voz de "awww" las dos camisetas talla XL perfectamente dobladas y planchadas (ojo, ojoooo señores, ¡plan-cha-das por mí!) debajo de la pila de mis diez camisetitas rosaditas, verdecitas, amarillitas, blanquitas y de rayitas mal dobladas y llenas de arrugas.
Me pregunto en qué momento de mi vida Dios, ¡en qué momento fue que pasó todo esto! Sí, lo quiero. Lo acepto. Está bien. Ya, en serio. Se lo dije anoche, por primera vez, después de contestarle sus te quieros con un yo también durante la última semana.
Bueno, es raro, me siento feliz y tragadita pero no me siento flotando en nubes de algodón rosado, como siempre me pasaba. Esto de ir despacio, de cada día conocer algo sobre la otra persona, de ir descubriendo sus mañas, sus defectos y sus gustos y de ir conociendo de su pasado a la velocidad de una tortuga se siente raro. Se siente bonito.

lunes, 25 de agosto de 2008

Risa

A veces uno no se da cuenta de las cosas. Te paran al frente a un hombre que parece ser bueno pero que no te convence del todo por alguna misteriosa razón y pasan semanas, meses antes de que te des cuenta de que en realidad es un hombre maravilloso y que la mala persona que creías que era resulta siendo una gran y ridícula mentira.
Él me lo dijo, mientras oíamos que afuera la lluvia no amainaba y que la noche de sábado estaba de arrunche. Se quedó mirándome unos diez segundos con cara de ponqué después de darme un beso largo largo, le pregunté así, seca, "¿qué?", y me dijo: ¿Alguna vez pensaste que esto iba a pasar? ¿Que íbamos a estar así tú y yo?
Claro, le dije que no, nunca. Yo y mi cabeza empeliculada y loca nunca, nunca nos imaginamos algo así con él. Con todos, menos con él. Me lo imaginé, lo juro, con sus amigos, no con él.
Estos días han sido muy bonitos y calmados. Me he dado cuenta de que todo lo que tuve antes con casi todos era una gran mentira inundada de alcohol.
Lo decía, la única queja que tenía de P. eran sus ronquidos de locomotora que me mandaron para el sofacama más de una vez, pero ahora mi vida es hermosa porque los gentiles señores de Fedco me vendieron unos tapones maravillosos para mis oídos con los que puedo dormir como un bebé a su lado sin inmutarme porque se quedó sin respiración y sin sobresaltarme cada vez que suelta uno de sus impresionantes ruidos.
Estoy contenta. Todo va bien, despacio, con calma, tranquilos. Domingos perfectos de pizza, películas y muchos besos hacen que el lunes se vea menos triste y que, al menos mientras esto dura, yo esté un poco más en paz con el universo.

Plus: duerme al lado derecho de la cama, le gusta el café con dos cucharaditas de azúcar, odia los huevos mal cocinados y no soporta el jugo de tomate de árbol. Esto del get to know each other cuando uno ya es 'novio' es raro. Pero es lindo.

jueves, 21 de agosto de 2008

Apunte autista

Es un hecho, cuando uno está solo lo único que levanta son gripas. Pero espere a tener novio o, al menos, a estar saliendo con alguien, y verá que ahí sí aparecen todos los 'arroces en bajo' a pedir pista… Hombres…

miércoles, 20 de agosto de 2008

Little Trouble Girl

A veces me quedo sin nada para decir. O bueno, no es que no tenga nada para decir, es que lo que quiero decir no puedo ni siquiera intentar mencionarlo, ni acá ni en ninguna parte.
Con P. casi casi casi todo es fácil y bonito. Estoy contenta, vamos despacio, cero estrés… Odio no poder dormir bien con él y no poder cantar a grito herido you give me the most gorgeous sleep that I've ever had, pero qué le hacemos, algún defecto tenía que tener y claro, hoy tengo unas ojeras del tamaño de mis inmensos cachetes. Nadie es perfecto, nada es perfecto. De lo otro ni hablar, él dice que yo parezco el hombre de la relación…
Por el lado pasado-pisado las noticias son desalentadoras, y de no haber sido porque durante un lapso de la noche dormí en la hamaca de la sala, la llamada de D. casi a las 2 a.m. y el sms a las 6:00 a.m. me hubieran podido traer problemas.
D. lo único que hace es sumar millas rumbo al Timbuktú de mi vida. Al parecer me va a tocar moldearle en plastilina que ya estoy con alguien y que lo último que quiero es verlo a él y a su punto de vista diferente y a sus 'encantos ocultos'.
Estoy feliz. Tengo sueño. Miedo, también, un poco. Sueño, más que todo.

martes, 19 de agosto de 2008

…pero solo quiero contemplar cuántas de tus pecas puedo yo entender. Porque ya no puedo esperar, quiero que te vengas a tomar café…

Fin de semana más que tranquilo. Mi temor a meter las patas se fue volando cuando abrí los ojos el sábado y de una forma casi mágica supe que no tenía por qué hacerlo. Que estaba bien. Que lo extrañaba, a P., que ese solo hecho era importante para mí y para mi cabeza y que era tan importante que, sabía, si hacía algo me iba a arrepentir. Porque me hacía falta. Porque me importa. Porque estoy empezando a sentir maripositas en el estómago y así yo no le haya dicho "te quiero" sino un escueto "yo también" cuando él me dice que me quiere, así en Facebook sigamos siendo solteros y así ni siquiera nos tengamos en Messenger, creo que estoy entendiendo que esto, con él, tal vez, es posible, es sólo una posibilidad, sea una carrera de 10.000 metros, que empieza despacio y midiendo energías, y no los 100 metros vallas, una carrera llena de tropiezos, rápida, corta y en la que al final uno termina con la lengua afuera pero que después de cinco minutos uno está como nuevo.

viernes, 15 de agosto de 2008

It's friday, I'm in love!!!

Viernes y estoy triste porque gatis se va y porque P. se va y porque no es el hecho de que esas dos cosas pasen sino EL OTRO hecho el que me preocupa. Que ellos dos se vayan no debería precouparme. El uno porque igual va a estar bien y el otro porque no es tan grave, vuelve el martes…
Again, repetir como un mantra, lealtad, coherencia, consecuencia.
Además, a veces ya siento maripositas en el estómago y todo... ¡ESO DEBERÍA SER SUFICIENTE!

jueves, 14 de agosto de 2008

Puede que te quiera secuestrar, y después te vaya a torturar, no sé...

Gatis viaja el sábado a Manizales a una temporada en casa de su abuela mientras Dafne se recupera de los riñones y el hígado. Voy a extrañarlo, pero allá él va a estar bien y tal vez madre le dé menos comida de la que le doy yo y él baje algo de peso.
Me tiene tentada la idea de tener la cama para mí de nuevo, pero teniendo en cuenta que ahora también hay alguien a quien le gusta dormir conmigo la emoción se me va para la China. Igual, ¡un negrito es mejor que dos!
Las cosas con P. (el negrito del párrafo anterior) van bien. Todo es tranquilo y fácil. Cualquier sánduche bobo de jamón y queso con mi toque secreto de mostaza dijón o albahaca seca lo emociona hasta la muerte, verle la cara de felicidad cuando me empieza a quitar la ropa no tiene precio y que le divierta mi gesto de terror cuando meto su ropa junto a la mía en la lavadora al final termina divirtiéndome a mí también.
Cantamos a dúo un día p. dejó un cepillo de dientes en casa de m. y nos burlamos de lo bobos que podemos llegar a ser. Me pone a ver películas porque se tomó a pecho su misión de 'educarme', cinematográficamente hablando (porque mi lista de películas por ver es realmente ridícula), pero se le olvida que soy chica y amo las comedias románticas, entonces termino un martes de InVitro durmiendo Superman Returns mientras él me despierta cada 10 minutos a decirme, feliz: "mira este pedazo, ¡es importante que lo veas!"
Mi venganza llega cuando la película termina y lo tengo dos horas viendo las finales de gimnasia olímpica por grupos a media noche, y él buscando arrunche.
Me tranquiliza sentirme tranquila, pero me da miedo que tanta calma y todo tan bonito y que me sorprenda con regalitos y cosistas y postrecitos y mensajitos me aburra y termine metiendo las patas, buscando lo que no se me ha perdido o metiéndome en territorios en los que sé que NO, BAJO NINGUNA CIRCUNSTANCIA Y POR NINGÚN MOTIVO debería meterme.
Mejor no pensar en eso. Mejor pienso en que todo está bien.